México 1-1 Canada, Empate sabor agridulce.
Lucharon, dominaron y fueron los mandones del partido, más no supieron reflejarlo en el marcador
Siempre he sido muy sincera y cuando no me gusta el accionar de nuestra selección lo digo sin tapujos. Pero también cuando se juega bien, lo expreso. Esta es una de esas ocasiones en que voy a decir que la tricolor me entretuvo como hace bastante (por no decir muchísimo) no lo hacía.
En un principio vaya que me sorprendió el nuevo parado de nuestra sele; empezando por ahí, me gustaba el asunto; tal vez el único defecto que tuvo Hugo fue poner a Landín, que en lo personal no me gusta para nada.
Pero ¡oh, sorpresa!, 2 minutos apenas de juego y los canadienses se hacían sentir en el marcador; ardía Troya y esas esperanzas de mejoría disminuían en mi loca cabeza. Un poco negativa y tratando de buscar culpables, seguí viendo el encuentro ...¡valió la pena!.
Desde que los aztecas se vieron abajo, nunca dejaron de ir al frente; comandado con la rapidez de Villaluz, los desbordes de Benitez, las disque fintas de Landín y la habilidad de Ávila.
La luz llegó al min 22, una falta a medias que el hombre de negro finalmente penalizó sobre "la pulga" Villaluz (bautizado por su servidora). ¿Quién tiraría el penal?, Dios, era Landín. Seguro, se perfiló y un trallazo mandó al fondo de la red que ni el portero vio. Se emparejaban los cartones y era un partido más justo, al finalizar la primera mitad.
Al segundo medio, la selección llegó y llegó y llegó.... y se cansó en hacerlo, tanto que ni de Memo Ochoa me acordé; sentía en ocasiones que al ataque pecaban de individualistas y golosos. Hasta que, expulsaron a un mexicano, Luís Ángel Landín se iba a las regaderas con la cabeza abajo, primero por una tarjeta amarilla tonta (por decirle sus verdades al árbitro) y la otra por una falta que ni siquiera era de amonestación; pero 10 minutos después, un güero canadiense, por cochino, también dejaba con 10 hombres a su equipo.
Llegaron los cambios y esta vez, no distorsionaron las llegadas de la verde. Finalmente y para no hacer el cuento tan largo, todo acabó con un inesperado 1-1 y hasta cierto punto marcador adverso a la selección después del dominio casi absoluto que se tuvo.
Lo repito, me gustó la actitud, corriendo todo el partido, pero no fue suficiente. Aun no hay enfrente algo sólido y que luzca en la hora buena. Se hicieron jugadas, pero muy pocas terminaron cerca de la portería. Si acaso, esto es lo único que tendría que reprochar en una noche, en el que nuestros compatriotas, como siempre, sacaron el orgullo e hicieron, creo yo, la mejor de las entradas en lo que va del Preolímpico, más que la de los mismos gringos.
ALINEACIÓN MEXICANA: Guillermo Ochoa, Francisco Gamboa, Julio César Domínguez, Hugo Ayala, Efraín Velarde (cambio>>Edgar Andrade), Patricio Araujo (cambio>>Alan Zamora), Sergio Ávila, Edgar Castillo, Pablo Barrera, César Villaluz, Luis Ángel Landín.



